MIGORY
ENES

HISTORIAS DE MIGORY

OSCURIDAD TOTAL

Capítulo uno · El primer despertar

01

La abertura

Cinco soñadores se toman de las manos al otro lado de un luminoso agujero de gusano.
01 / La abertura

Oscuridad.

Sin estrellas. Sin horizonte. Nada que revele hasta dónde se extiende el vacío.

Entonces, en algún punto de esa inmensidad, aparece una luz.

No tiene un origen visible. Pero, con cada segundo que pasa, brilla más, alargándose hasta convertirse en un haz que atraviesa la oscuridad. Sus bordes se expanden. Su centro arde con una luz blanca.

Por un instante, parece que no quedará espacio para nada más.

Entonces…

BUM.

Una explosión recorre el vacío.

En el lugar donde apareció la primera luz, el espacio se abre.

Un agujero de gusano.

Al otro lado, algo se mueve. O quizá siempre estuvo ahí.

Cinco figuras están sentadas en círculo, tomadas de las manos. Sus formas resplandecen detrás de la abertura temblorosa.

Tienen los ojos cerrados.

No se vuelven hacia la explosión. No reaccionan ante la oscuridad del otro lado.

Parecen estar soñando.

Durante unos segundos, todo permanece inmóvil.

Entonces, una segunda explosión brota de la abertura.

Catorce pequeñas cápsulas salen disparadas hacia el vacío, dejando estelas de luz de distintos colores.

El agujero de gusano se repliega sobre sí mismo.

Las cinco figuras desaparecen.

Y la oscuridad regresa.

Casi.

Quedan catorce luces.

02

Catorce luces

Catorce cápsulas luminosas flotan en la oscuridad.
02 / Catorce luces

Las cápsulas flotan en el frío vacío.

Cada una tiene su propio color, su propia textura y un tenue resplandor. Algunas parecen sólidas. Otras parecen contener algo que se niega a quedarse quieto.

Flotan en paz, como si este fuera exactamente el lugar al que pertenecen.

Entonces, una empieza a brillar más.

Otra la sigue.

Pronto, las catorce palpitan.

Una vibración nace bajo sus superficies. Débil al principio, luego más intensa. Las cápsulas tiemblan, impulsadas por una frecuencia que surge de su interior.

Aparece una grieta.

Un fino haz de luz de color se escapa.

Luego, otro.

La luz se derrama por las fracturas. Cada cápsula arde con su propio tono. De las aberturas brota vapor, que se enrosca a su alrededor formando nubes luminosas.

Las vibraciones se intensifican.

Las grietas se ensanchan.

Lo que llevan dentro ya no puede ser contenido.

Durante un instante imposible, las catorce brillan con tanta fuerza que la oscuridad desaparece.

Entonces se rompen.

Una sola detonación descomunal inunda el vacío.

03

El primer despertar

03 / El primer despertar

A medida que el resplandor se desvanece, emergen catorce figuras.

Pequeñas ante la oscuridad infinita.

Pero nada de lo que viene después es pequeño.

El fuego irrumpe en el vacío. Se despliegan nubes de gas. Fragmentos de roca chocan, se rompen y vuelven a reunirse. La materia se expande en formas que nunca antes habían existido aquí.

Las figuras están en el centro de todo.

Sus cuerpos muestran distintos materiales y texturas. Sus crestas arden con la misma luz que antes llenaba sus cápsulas.

Son los Plastiks de la Singularidad.

Y la materia que los rodea responde.

Un movimiento envía una ola de material a través del vacío. Otro reúne fragmentos dispersos. Allí donde sus creaciones se encuentran, nacen nuevas reacciones.

La oscuridad se llena de calor, movimiento y color.

Es hermoso.

Es violento.

Y está muy lejos de terminar.

¿Cómo podía algo tan pequeño contener todo esto?

¿Cómo podían catorce cápsulas a la deriva ser el origen de tanto?

La materia recién nacida choca y se retuerce a su alrededor. Nada se ha asentado. Nada conoce todavía su lugar.

Entonces, uno por uno, los Plastiks dejan de moverse.

Cierran los ojos.

04

Orden en el caos

Catorce Plastiks de la Singularidad meditan mientras los mundos toman forma a su alrededor.
04 / Orden en el caos

Los catorce quedan inmóviles.

A su alrededor, el caos continúa. El fuego ruge. Los escombros atraviesan nubes en expansión. Masas inmensas chocan entre sí.

Pero las figuras permanecen quietas.

Parecen estar meditando.

Sus crestas empiezan a brillar de nuevo.

Esta vez, la luz es constante.

Poco a poco, la materia a su alrededor cambia de rumbo.

Los fragmentos dispersos se reúnen. Las nubes giran sobre sí mismas. Las masas ardientes se contraen, cada vez más densas y brillantes.

Se encienden estrellas.

Los mundos toman forma.

Lo que antes eran colisiones violentas se convierte en movimiento con ritmo. Los planetas encuentran sus órbitas. Grandes corrientes de materia trazan sus caminos a través de la oscuridad.

Los catorce no abren los ojos.

Están creando juntos.

No la realidad que los sostiene.

Sino todo lo que toma forma dentro de ella.

Mucho más allá de este lugar, fuera de la vista, cinco soñadores siguen tomados de las manos.

Aquí, dentro de su sueño, un universo vacío se está convirtiendo en un hogar.

05

Las semillas de la vida

Haces morados, verdes y rojos llevan pequeñas cápsulas hacia mundos lejanos.
05 / Las semillas de la vida

Por fin, el caos se calma.

Los Plastiks de la Singularidad permanecen suspendidos entre las cosas que han creado.

¿Qué son estos seres?

¿Dioses?

¿Arquitectos?

¿Cada uno domina una parte distinta de la materia que los rodea?

¿Y por qué han venido aquí?

Durante un rato, no hay respuesta.

Solo el lento movimiento de un universo que encuentra su equilibrio.

Entonces, los catorce abren los ojos.

La luz se concentra en sus miradas.

Morado.

Verde.

Rojo.

Delgados haces atraviesan el espacio frente a ellos. Dentro de esos haces, empiezan a formarse cápsulas más pequeñas, cada una envuelta en uno de los tres colores.

Durante un latido, quedan suspendidas.

Entonces salen disparadas.

Más allá de las estrellas recién nacidas.

Hacia mundos lejanos.

Hacia lugares donde nunca ha vivido nada.

Los Plastiks de la Singularidad las ven alejarse.

¿Qué han enviado a su creación?

¿Y qué ocurrirá cuando estas cápsulas se abran?

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Continuará.

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